Me gusta pensar que algún día despertaré y cuando abra los párpados, mis ojos proyectarán sobre mi mente de forma infinita, una imagen de lo idílico y de lo positivo de nuestra vida, con la que he soñado muchas veces y se oculta en el centro de un remolino que gira dentro de mi mente, pero incluso así, en ocasiones consigue escaparse...
Yo la denomino imagen comodín, porque se adapta a las situaciones sean cuales sean, y sigue despertando en mí los mismos sentimientos. Y la defino como un segundo en el que valoramos todo lo que tenemos, además, no importa en que momento de nuestra vida estemos, ni cual sea nuestra situación, que siempre nos hace entrar en un mundo en el que todo va bien, un mundo que des afortunadamente solemos obviar.
Pero por contraposición, suelo dar bastonazos de ciego cuando intento acercarme a ella, y he llegado a la conclusión de que es imposible, porque cuando no estoy soñando, sólo la puedo disfrutar a momentos, es decir, cuando mi subconsciente lo decide. Y de hecho, creo que a todos nos ha pasado alguna vez. Y gracias a ese momento de felicidad, podemos mejorar en muchos aspectos, ya que nos vemos desde una perspectiva positiva.
Por lo tanto, si algún día levanto la cabeza de la almohada, abro los ojos, y siento que mis sensaciones idílicas se han apoderado de mi, sabré que sigo bajo la protección del sueño, sabré que sigo soñando, pero si eso es así, nunca querría despertarme.
J.MUÑOZ
martes, 18 de octubre de 2011
miércoles, 12 de octubre de 2011
LEVANTARSE PARA EMPEZAR A PREGUNTARSE...
Un día me levanto y todos mis sentidos siguen apagados, tardo un rato en sentir que tengo la boca seca, que mis ojos aún están sellados, que la baba que se me ha escapado de noche está pegada en mis cachetes que crujen como si fuesen hielos que dan un paseo por la frescura del agua. Mis pelos se miran unos a otros y ríen mientras intentan levantar el tronco. Pero el que tiene que levantarse soy yo, para continuar con mi camino. Salgo de la habitación y me cruzo con el escaparate que me muestra cada día como estoy, el escaparate que me da a una pista pero nunca me responde a la pregunta de ¿quién soy yo?, aunque sigue mereciendo la pena mirarme al espejo cuando me levanto. Una vez pasas revisión y te das el visto bueno, continuas dando tumbos por el pasillo de tu casa y si te pilla descalzo, seguro que tienes la oportunidad de golpear una esquina con el dedo meñique de tu pie izquierdo. Después de este duelo con el sueño, paso por delante de la nevera, que me pide que coja algo de dentro, pero para poder saborear lo que como, espero a tener mis sentidos gustativos un poco más despiertos.
Lo más llamativo de la situación es que no se nos ocurre hasta que nos encontramos con la tesitura, el preguntarnos por qué es esto así, ya que siempre nos a parecido normal, y cotidiano.
Esta es descripción es un espejo en el que creo que muchos se pueden reflejar, es algo que nos pasa a todos, aunque algunos profundizamos un poco más y nos preguntamos por el ¿por qué? de lo que nos rodea. Desde mi punto de vista el sueño es algo tan cotidiano que acaba por parecer normal, es algo que se enamora de nosotros cada noche y nos lleva a una dimensión en la que las horas pasan como segundos, una dimensión en la que él siempre puede vencernos, ya que por mucho que lo intentemos acabará por abrazarnos y meternos en el mundo de los que dormitan. Un mundo ideal para lo bueno o para lo malo que nos permite crear situaciones que nos presenta nuestro subconsciente y que satisface por un momento algunas aspiraciones que nos planteamos a diario.
Por lo tanto, en mi opinión el sueño es otra de esas cosas que conviven con nosotros, a las que nos acostumbramos, pero ¿por qué son así?, esa es la verdadera cuestion, y si escribo esto es para poder poner una pieza más en el puzzle al que nos dedicamos en la vida, que con el paso del tiempo estará más completo, aunque nunca lo acabaremos, ya que aprendemos día a día. Y es por eso por lo que creo que nadie consigue definir del todo lo que es la vida.
Un científico escribió esta frase: ¡Por lo complicada que es, casi un milagro! y creo que no hace falta decir que se refería a lo que es la vida, y si nos convence es porque dice un mundo en muy pocas palabras, y de aquí, la grandeza de la frase.
J.MUÑOZ
Lo más llamativo de la situación es que no se nos ocurre hasta que nos encontramos con la tesitura, el preguntarnos por qué es esto así, ya que siempre nos a parecido normal, y cotidiano.
Esta es descripción es un espejo en el que creo que muchos se pueden reflejar, es algo que nos pasa a todos, aunque algunos profundizamos un poco más y nos preguntamos por el ¿por qué? de lo que nos rodea. Desde mi punto de vista el sueño es algo tan cotidiano que acaba por parecer normal, es algo que se enamora de nosotros cada noche y nos lleva a una dimensión en la que las horas pasan como segundos, una dimensión en la que él siempre puede vencernos, ya que por mucho que lo intentemos acabará por abrazarnos y meternos en el mundo de los que dormitan. Un mundo ideal para lo bueno o para lo malo que nos permite crear situaciones que nos presenta nuestro subconsciente y que satisface por un momento algunas aspiraciones que nos planteamos a diario.
Por lo tanto, en mi opinión el sueño es otra de esas cosas que conviven con nosotros, a las que nos acostumbramos, pero ¿por qué son así?, esa es la verdadera cuestion, y si escribo esto es para poder poner una pieza más en el puzzle al que nos dedicamos en la vida, que con el paso del tiempo estará más completo, aunque nunca lo acabaremos, ya que aprendemos día a día. Y es por eso por lo que creo que nadie consigue definir del todo lo que es la vida.
Un científico escribió esta frase: ¡Por lo complicada que es, casi un milagro! y creo que no hace falta decir que se refería a lo que es la vida, y si nos convence es porque dice un mundo en muy pocas palabras, y de aquí, la grandeza de la frase.
J.MUÑOZ
¿POR QUÉ ESCRIBIR?
Pues escribo porque las letras son las únicas que siempre te escuchan cuando nadie lo puede hacer, escribo porque así puedo guardar lo que en mi memoria puede quedar turbio, escribo porque necesito jugar con las palabras para que me enseñen algo nuevo cada día, y escribo porque dicen que las palabras vuelan y desaparecen, pero si las grabamos aquí estarán para que todos disfrutemos de ellas, y sobre todo escribo porque me gusta, y porque en la vida hacer lo que nos gusta es la única salida a todos los problemas del día a día... por eso escribo...
LUCHAR POR UN SUEÑO
Toda persona debería de tener ciertas aspiraciones, es decir, un objetivo por el que luchar, por el que darlo todo. Nacemos pensando que todo saldrá bien, que todo lo que nos rodea es de algodón de azúcar, y según crecemos, nos vamos quitando el vaho de los ojos para empezar a ver las cosas un poco más claras.
Cuando eres pequeño, un abanico de posibilidades se abre ante ti, y entonces empiezas a elegir qué hacer y qué no hacer, pero muchos simplemente dedican el tiempo a hacer algo solamente porque les llama la curiosidad. Con el paso del tiempo de tantas cosas que te parecían lo ideal de pequeño, te quedas con las que verdaderamente van contigo, pero de todas maneras, si esto no ocurre ahí estarán tus padres para aconsejarte que hagas lo que más te guste (típica frase de nuestros padre que trae consigo distintas excepciones).
Cuando ya sabes lo que quieres hacer y comienzas a mostrarte tal y como eres, te cruzas con las personas que se dejaron llevar por otros, las que fracasaron, o las que simplemente deciden
amargarte el día. Son los llamados verdugos de sueños, a los que apodo así porque se intentan mostrar imparciales en las opiniones, pero en realidad lo que les pasa es que tienen
secuelas que intentan borrar a base de pensar que como ellos no lo consiguieron, no lo puede conseguir nadie, y entre otras cosas, no les gusta para nada la idea de que tú luches por tus
sueños. Dicen que eso que intentas conseguir es muy difícil, y que sólo algunos privilegiados pueden conseguirlo, y para rematar la faena aseguran decírtelo por tu bien, porque no quieren que pierdas el tiempo... y aquí es donde yo me río.
En la órbita de lo importante, están las personas que creen en ti, las que son el combustible de la vida, porque sin ellos está claro que nos apagaríamos, no aguantaríamos ni un solo asalto.
No les importa que te equivoques, simplemente están ahí cuando los necesitas, y siempre te apoyan en todo.
Como toda actividad, esta tiene sus partes buenas y sus partes malas, es decir, que a veces te llevas un palo del que aprendes, o tienes un mal día y piensas que todo está mal..., y en ocasiones, incluso sin quererlo, te rodeas de tentaciones de las que te tienes que separar si lo que quieres es ser bueno en lo tuyo.
Y desde mi punto de vista, la mejor medicina para estos síntomas es pensar que todo va a salir bien, y creer en ti. Aquí es donde se demuestra si una persona vale o no, ya que aquel que después de ser derribado se levanta y sigue luchando es aquel que está en el andén adecuado para coger el tren con destino a donde tu quieras.
Pero a pesar de todo, los supuestos ‘elegidos’, como los denominan los que no han llegado a ningún sitio, en mi opinión, no son más que aquellas personas que sólo se dedican a disfrutar de lo que hacen, y no les importa que a otros les parezca una locura.
Mucha gente es de la opinión de que hay que ser un privilegiado para poder llegar alto, pero en realidad lo único que hay que ser es de verdad, es decir, hay que luchar siempre por lo que uno
quiere sin importarte lo demás y siempre teniendo en cuenta que en el remoto caso de que no llegues a donde quisieras llegar, siempre estarás tranquilo porque no te quedaste en el camino, sino que lo intentaste y lo conseguiste, conseguiste saciar esa sed de confianza.
Muchos seguimos luchando por nuestros sueños, y a diario lo damos todo, pero siempre disfrutando con lo que hacemos, que es lo importante. Si al final del camino llegamos a nuestra meta seremos muy felices, y si no es así, seguiremos siendo igualmente felices al comprobar que esto que he escrito aquí es cierto.
J.MUÑOZ
Cuando eres pequeño, un abanico de posibilidades se abre ante ti, y entonces empiezas a elegir qué hacer y qué no hacer, pero muchos simplemente dedican el tiempo a hacer algo solamente porque les llama la curiosidad. Con el paso del tiempo de tantas cosas que te parecían lo ideal de pequeño, te quedas con las que verdaderamente van contigo, pero de todas maneras, si esto no ocurre ahí estarán tus padres para aconsejarte que hagas lo que más te guste (típica frase de nuestros padre que trae consigo distintas excepciones).
Cuando ya sabes lo que quieres hacer y comienzas a mostrarte tal y como eres, te cruzas con las personas que se dejaron llevar por otros, las que fracasaron, o las que simplemente deciden
amargarte el día. Son los llamados verdugos de sueños, a los que apodo así porque se intentan mostrar imparciales en las opiniones, pero en realidad lo que les pasa es que tienen
secuelas que intentan borrar a base de pensar que como ellos no lo consiguieron, no lo puede conseguir nadie, y entre otras cosas, no les gusta para nada la idea de que tú luches por tus
sueños. Dicen que eso que intentas conseguir es muy difícil, y que sólo algunos privilegiados pueden conseguirlo, y para rematar la faena aseguran decírtelo por tu bien, porque no quieren que pierdas el tiempo... y aquí es donde yo me río.
En la órbita de lo importante, están las personas que creen en ti, las que son el combustible de la vida, porque sin ellos está claro que nos apagaríamos, no aguantaríamos ni un solo asalto.
No les importa que te equivoques, simplemente están ahí cuando los necesitas, y siempre te apoyan en todo.
Como toda actividad, esta tiene sus partes buenas y sus partes malas, es decir, que a veces te llevas un palo del que aprendes, o tienes un mal día y piensas que todo está mal..., y en ocasiones, incluso sin quererlo, te rodeas de tentaciones de las que te tienes que separar si lo que quieres es ser bueno en lo tuyo.
Y desde mi punto de vista, la mejor medicina para estos síntomas es pensar que todo va a salir bien, y creer en ti. Aquí es donde se demuestra si una persona vale o no, ya que aquel que después de ser derribado se levanta y sigue luchando es aquel que está en el andén adecuado para coger el tren con destino a donde tu quieras.
Pero a pesar de todo, los supuestos ‘elegidos’, como los denominan los que no han llegado a ningún sitio, en mi opinión, no son más que aquellas personas que sólo se dedican a disfrutar de lo que hacen, y no les importa que a otros les parezca una locura.
Mucha gente es de la opinión de que hay que ser un privilegiado para poder llegar alto, pero en realidad lo único que hay que ser es de verdad, es decir, hay que luchar siempre por lo que uno
quiere sin importarte lo demás y siempre teniendo en cuenta que en el remoto caso de que no llegues a donde quisieras llegar, siempre estarás tranquilo porque no te quedaste en el camino, sino que lo intentaste y lo conseguiste, conseguiste saciar esa sed de confianza.
Muchos seguimos luchando por nuestros sueños, y a diario lo damos todo, pero siempre disfrutando con lo que hacemos, que es lo importante. Si al final del camino llegamos a nuestra meta seremos muy felices, y si no es así, seguiremos siendo igualmente felices al comprobar que esto que he escrito aquí es cierto.
J.MUÑOZ
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