miércoles, 12 de octubre de 2011

LEVANTARSE PARA EMPEZAR A PREGUNTARSE...

 Un día me levanto y todos mis sentidos siguen apagados, tardo un rato en sentir que tengo la boca seca, que mis ojos aún están sellados, que la baba que se me ha escapado de noche está pegada en mis cachetes que crujen como si fuesen hielos que dan un paseo por la frescura del agua. Mis pelos se miran unos a otros y ríen mientras intentan levantar el tronco. Pero el que tiene que levantarse soy yo, para continuar con mi camino. Salgo de la habitación y me cruzo con el escaparate que me muestra cada día como estoy,  el escaparate que me da a una pista pero nunca me responde a la pregunta de ¿quién soy yo?, aunque sigue mereciendo la pena mirarme al espejo cuando me levanto. Una vez pasas revisión y te das el visto bueno, continuas dando tumbos por el pasillo de tu casa y si te pilla descalzo, seguro que tienes la oportunidad de golpear una esquina con el dedo meñique de tu pie izquierdo. Después de este duelo con el sueño, paso por delante de la nevera, que me pide que coja algo de dentro, pero para poder saborear lo que como, espero a tener mis sentidos gustativos un poco más despiertos.

Lo más llamativo de la situación es que no se nos ocurre hasta que nos encontramos con la tesitura, el preguntarnos por qué es esto así, ya que siempre nos a parecido normal, y cotidiano.



 Esta es descripción es un espejo en el que creo que muchos se pueden reflejar, es algo que nos pasa a todos, aunque algunos profundizamos un poco más y nos preguntamos por el ¿por qué? de lo que nos rodea. Desde mi punto de vista el sueño es algo tan cotidiano que acaba por parecer normal, es algo que se enamora de nosotros cada noche y nos lleva a una dimensión en la que las horas pasan como segundos, una dimensión en la que él siempre puede vencernos, ya que por mucho que lo intentemos acabará por abrazarnos y meternos en el mundo de los que dormitan. Un mundo ideal para lo bueno o para lo malo que nos permite crear situaciones que nos presenta nuestro subconsciente y que satisface por un momento algunas aspiraciones que nos planteamos a diario.

 Por lo tanto, en mi opinión el sueño es otra de esas cosas que conviven con nosotros, a las que nos acostumbramos, pero ¿por qué son así?, esa es la verdadera cuestion, y si escribo esto es para poder poner una pieza más en el puzzle al que nos dedicamos en la vida, que con el paso del tiempo estará más completo, aunque nunca lo acabaremos, ya que aprendemos día a día. Y es por eso por lo que creo que nadie consigue definir del todo lo que es la vida.

 Un científico escribió esta frase: ¡Por lo complicada que es, casi un milagro! y creo que no hace falta decir que se refería a lo que es la vida, y si nos convence es porque dice un mundo en muy pocas palabras, y de aquí, la grandeza de la frase.


                                                                                                                                      J.MUÑOZ

1 comentario:

Anónimo dijo...

En resumen: Somos esclavos de nuestra propia fisiología.